lunes, 7 de septiembre de 2015

Cine Geek

Nadie pensaba que Jonathan Demme, tras ganar el Oscar por la maravillosa El silencio de los corderos, daría tantos bandazos en su carrera y sería incapaz de repetir la hazaña. Lo mismo que Diablo Cody después de Juno. Con Ricki (Ricki and the Flash, Jonathan Demme, 2015) al menos han creado juntos una bonita película que invita a sentarse durante el metraje y dejarse llevar.

En Ricki tenemos a Meryl Streep como Ricki Rendazzo, una mujer entrada en sus cincuenta, que dejó a su marido y a sus tres hijos hace más de 20 años por perseguir su sueño: ser cantante de rock. Así, malvive trabajando de día en una cadena de tiendas ecológicas como cajera, y de noche actuando con su grupo Ricki and the Flash en un bar. Su exmarido se pone en contacto con ella para decirle que su hija, recién divorciada, necesita su apoyo en el complicado trance. Ricki se embarca en un viaje que redefinirá su propia vida y sus relaciones con las personas que la rodean.

Ricki (1)

Lo que en principio parece una comedia de una mujer madura que se niega a serlo, pasa a ser una historia de la reconexión con sus hijos y de la búsqueda del perdón, no solo de su familia sino también del suyo propio. El guion de Diablo Cody empieza muy bien, presentando al personaje de Ricki y poniéndonos en situación para que podamos conocer el porqué de su eterna inmadurez, que es su amor a la música, y continúa mejor cuando se produce el choque entre su vida actual y su antigua vida, sobre todo la difícil relación que tiene con sus hijos y la tensión acumulada con su exmarido y la actual mujer de este. Lamentablemente, esa atención que había conseguido del espectador baja de repente cuando Ricki vuelve al mismo lugar del principio (el real y el metafórico), y no vuelve a subir hasta los últimos minutos de la cinta. En ciertos momentos, sobre todo en los relacionados con su hija, se intuye que la mala leche, la frescura y la ironía de la autora de Juno siguen ahí. Sin embargo, la dirección de Demme no se ve por ningún lado. Está dirigida de una forma plana, hasta impersonal, y lo único que parece estar dirigido con ganas son los momentos de las actuaciones musicales.

Destaca por encima de todo Meryl Streep, entregada en cuerpo, alma y voz a Ricki
, dando lo mejor de sí. No sería de extrañar que este papel le otorgue otra nominación a los Oscar; Meryl es una de esas estrellas que merecen todo el reconocimiento del mundo y esta película es efectiva para su lucimiento. Dota a su personaje de seguridad en el escenario y al mismo tiempo de inseguridad, fragilidad y ambigüedad con sus actos y sus emociones. Esta vez está acompañada de su hija Mamie Gummer, que, aunque con un papel que podría haber sido mejor y con más tiempo de metraje, saca una nota alta. En general, el reparto escogido funciona muy bien y complementa la historia, sobre todo Kevin Kline como exmarido de Ricki y padre de sus hijos, y Rick Springfield como su amigo especial.

Ricki (2)

Por último, me gustaría destacar todas las actuaciones musicales de Meryl Streep y de su grupo en la ficción. Han adaptado de forma muy acertada versiones de clásicos como “Drift Away” de Michael Bolton, y canciones más modernas como “Bad Romance” de Lady Gaga. Sin duda me quedo con el momento de la versión de Meryl de “My Love Will Not Let You Down de Bruce Springsteen. Casi supera a El Boss.

Así que sí, Meryl lo vuelve a hacer y levanta una película ella solita. Si eres fan suyo y quieres ver su faceta más rockera y más gamberra, además de dejarte llevar por una historia con buena banda sonora, Ricki es una de las imprescindibles de este septiembre.

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