De vez en cuando nos encontramos en la cartelera con películas en las que un niño (o adolescente) con un comportamiento errático y con problemas familiares y sociales se descubre como alguien que tiene un sorprendente talento. El cuento del patito feo convirtiéndose en un precioso cisne es la base central de la que trata El Coro (Boychord, François Girard, 2014). En esta película, nos encontramos con Stet (Garrett Wareing), un niño conflictivo pero con un talento especial para cantar que, tras perder a su madre, es enviado por su ausente progenitor a una prestigiosa escuela. Gracias al apoyo de uno de los profesores entra a formar parte del coro, uno de los más importantes del país. Sin embargo, no todo es idílico en su nueva vida ya que tiene que enfrentarse al recelo de sus nuevos compañeros y, sobre todo, al exigente director del coro, interpretado por Dustin Hoffman. Gracias a esos conflictos emocionales, se descubrirá a sí mismo.
Que El Coro está dirigida de una manera bastante funcional, casi monótona, no es algo que nos deba sorprender. Es en los momentos en los que Stet y la música se convierten en la única prioridad de la historia, donde Girard imprime una dirección hermosa, con un aplomo y una emotividad que te dejan sentado en la butaca disfrutando de la voz del joven actor, sobre todo en la última actuación musical de la cinta. El guion no tiene mucho que destacar pues es una historia de superación que, como ya he dicho, nos han contado muchas veces. Y cuando se desvía de la historia principal (todo lo relacionado con el padre y su otra familia), no termina de funcionar ni de interesar del todo. Además, está el problema de que nunca terminas de empatizar del todo con el protagonista. Tanto él como sus compañeros no dejan de ser niños repelentes con un talento que no dura eternamente y que se comportan como niñatos rompiendo cosas cuando están enfadados y haciéndose continuas trampas entre ellos. El paralelismo forzado entre su talento y el talento malgastado de los adultos y sus respectivas luchas de poder tampoco ayuda a empatizar en demasía con ninguno de los personajes, ni siquiera con el interpretado por Hoffman. Tampoco la excesiva emotividad en ciertos momentos de la historia que pretende sacar la lágrima fácil del espectador obtiene el resultado deseado.
En cuanto a los intérpretes, el joven Wareing es un buen contrapunto para Hoffman, no se deja amilanar y al compartir escena está casi a su altura, aunque, al igual que el resto de jóvenes protagonistas, a veces resulta bastante odioso y forzado. Que Hoffman es un actor muy disfrutable está fuera de toda duda, y aquí resalta por ser un personaje con varias capas que se van descubriendo a lo largo del film y que dice más con su mirada que con todo lo que pone en el texto. También tenemos a la excelente Kathy Bates, el personaje con más templanza, agradable y que es el alivio cómico en los momentos álgidos. Una pena que ambos no compartan apenas escenas juntos porque podría haber sido muy positivo para la película. Me gustaría destacar también a Kevin McHale, como el joven profesor que se desvive porque el pequeño Stet pueda estar a la altura y cuya preocupación resulta bastante emotiva.
En definitiva, El Coro es una película prescindible, de esas que puedes ver cuando tienes una tarde libre, pero que si no fuera por la presencia de actores como Dustin Hoffman o Kathy Bates no dejaría de ser un telefilm con una bonita factura y una buena selección musical. Al fin y al cabo, el mejor cebo que puede tener una película es tener dos actores inmensos que, aunque con papeles menores, saben hacer lucir sus talentos hasta en las nieblas de una mediocre película como es El Coro.
The post Crítica de El coro. Niñatos insoportables con mucho talento appeared first on AS Geeks.
No hay comentarios:
Publicar un comentario