Ciudades de papel (Jake Schreier, 2015) es una nueva adaptación de una novela romántica adolescente a la gran pantalla. Lejos del romance de fantasía en que las protagonistas femeninas se enamoran de los más variopintos seres sobrenaturales, la trama narra la historia de un adolescente más bien anodino y poco popular que se enamora de su vecina, en el momento en que ella se muda a su ciudad. Quentin sigue enamorado de Margo a pesar de haberse ido distanciando y nunca haberla llegado a comprender del todo. Aún así, firme creyente de que el destino solo le deparaba una gran cosa en su vida, Quentin nunca perdió del todo la esperanza de poder algún día estar con ella. Una noche, de improviso, ella se presenta en su ventana disfrazada de ninja y le pide un favor… para justo después desaparecer. Ante esto, y sabiendo su gusto por las pistas y los enigmas, él no duda en buscar todos los indicios posibles para encontrarla.
Scott Neustadter y Michael H. Weber firman por segunda vez el guion de la adaptación a la gran pantalla de un libro del escritor y youtuber John Green. Ambos guionistas fueron también los responsables de (500) días juntos (Marc Webb, 2009) con la cual encontramos rasgos en común. Por su parte, John Green, el autor de la novela, es conocido por su marcado estilo, en que el crecimiento de los personajes, su mentalidad y sus conversaciones son más importantes que los tópicos clichés del género romántico. Y, precisamente por eso, la película comienza con un cúmulo de clichés intencionados: el chico que conoce al que sabe que será el amor de su vida, enamorado a primera vista; la chica perfecta, que para él lo es todo en el mundo y que representa la perfección; y, por supuesto, su búsqueda de conquistarla cueste lo que cueste y de encontrar señales de que ella también le quiere. Como el autor ha declarado en su página (http://ift.tt/1TUOa5k), esta película busca, entre otras muchas cosas, romper con el mito de la «chica perfecta» que todo lo hace bien y embelesa con sus movimientos y sus miradas y hace que las cabezas se giren a mirarla al entrar por cada puerta.
En el papel del objeto de deseo del protagonista tenemos a Cara Delevingne, a la que próximamente veremos también en Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016). Su papel de chica perfecta enigmática al principio nos deja dudas sobre si la interpretación es muy buena o si, simplemente, no sabe actuar y de ahí surge todo su enigma. Sin embargo, tanto el personaje de Margo como la actuación de la actriz se van desarrollando lentamente hasta dotar al personaje de tres dimensiones en las últimas escenas en que aparece. Respecto al resto de personajes, Natt Wolf, que tuvo un papel secundario en Bajo la misma estrella (Josh Boone, 2014) consigue reflejar a un personaje que no destaca, obsesionado, pero sin llegar a cansar. Cabe destacar que la presencia de los dos mejores amigos del protagonista resulta refrescante sin convertirse solo en un alivio cómico a pesar de estar en segundo plano, y el cameo de Ansel Elgort, protagonista de Bajo la misma estrella, hará las delicias de los fans del autor.
Ciudades de Papel, más que sobre el amor, trata sobre la búsqueda, la búsqueda de la felicidad en otra persona, la búsqueda del destino, la búsqueda de uno mismo y la búsqueda de una perfección que no es más que una ilusión. Si bien el amor es el motor que hace comenzar la trama, pronto se convierte más en una road movie en que importa más el camino que el destino. Este filme marcadamente adolescente nos deja un mensaje que rara vez se ve ni en el género romántico ni en los productos destinados a ese grupo de edad: nadie vive en una comedia romántica, todos somos parte del mundo real, donde no existe la perfección ni «la persona adecuada». Puede que no sea una obra maestra, pero es refrescante ver una película del género romántico que no nos haga vomitar arcoíris y soñar con una princesa o príncipe ideal ni idealizado.
The post Crítica de Ciudades de papel. En busca de la perfección appeared first on AS Geeks.
No hay comentarios:
Publicar un comentario