sábado, 17 de octubre de 2015

Cine Geek

Marte (The Martian) podría considerarse el cierre de una trilogía espacial moderna, a medio camino entre la ciencia ficción y el documental didáctico, ambientada más allá de nuestro planeta  y que, pese a no resultar una novedad en cuanto a lo que trata, sí lo hace en cuanto a cómo lo trata, es decir, como algo que cada vez (esta vez sí) podría estar más próximo a ocurrir realmente. Así, la nueva película del veterano Ridley Scott se suma a Gravity e Interestellar en ese género que cada vez parece aproximarse a algo cada vez más tangible, más cercano y que progresivamente empezamos a percibir como un futuro más que probable.

Marte nos traslada a un futuro cercano durante la expedición del Ares III liderada por la comandante Melissa Lewis (Jessica Chastain), que busca estudiar las condiciones de habitabilidad del planeta rojo. Los buenos resultados de la exploración se torcerán cuando la tripulación se vea sorprendida por una tormenta que les obligue a abandonar el planeta, y se torcerán aún más cuando Mark Watney (Matt Damon) sea dado por muerto y abandonado en la baldía superficie de Marte. A partir de este momento comenzará para Watney una cuenta atrás en la en la que deberá utilizar la ciencia y sus conocimientos botánicos para sobrevivir el tiempo necesario hasta que otra expedición pueda rescatarle y, al mismo tiempo que en la Tierra, la NASA busca la manera más rápida de poder devolverle a casa. Es cierto que Ridley Scott nos ha tenido acostumbrados de un tiempo a esta parte a producciones de presupuesto desorbitado y que han rondado entre el péplum clásico (Gladiator), la película de cruzadas (El reino de los cielos) y la épica bíblica (Exodus: Dioses y reyes) alternadas con producciones de presupuesto más moderado (Los impostores, El Consejero) que entre los más agoreros empezaba a despertar la sensación de que el genio que nos había brindado dos hitos de la ciencia ficción como Alien, el octavo pasajero y Blade Runner empezaba a chochear. Sin embargo nada más lejos de la realidad, pues la cinta es el reflejo perfecto de que el director británico sigue pudiendo sorprender con una película que pese a conservar las señas de identidad propias del cine de Scott no repite ninguno de los estilos vistos en el mismo anteriormente. Dicho de otro modo, es como si el director, a sus 77 años, hubiera buscado reinventarse a sí mismo y hubiera salido airoso de dicho intento.

The-Martian-viral-teaser
Con todo esto, la aventura que es Marte no hubiera sido tal sin un factor fundamental del film, y ese elemento no es otro que Matt Damon. El actor está inmenso y pasa con nota la difícil prueba de soportar sobre sus espaldas el gran peso dramático del film, algo que pese a excelentes resultados como el de Tom Hanks en Náufrago (Robert Zemeckis, 2000) o Sam Rockwell en Moon (Duncan Jones, 2009) supone todo un reto actoral que fácilmente puede llevar a la película a la ruina (véase Will Smith en Soy Leyenda −Francis Lawrence, 2007−). Junto a él, y como contrapunto a la aventura de supervivencia de Damon, nos encontramos todo un reparto de secundarios de lujo que ayudan a suavizar el tiempo que pasa Watney en el planeta rojo mientras buscan cómo sacarle de él. Jessica Chastain liderando la tripulación que abandona a su compañero al darlo por muerto y Chiwetel Ejiofor haciendo las veces de contrapunto moral del personaje tan práctico que casi roza el cinismo como es el del jefe de la NASA interpretado por Jeff Daniels. Si la acción que transcurre en Marte es pura supervivencia, puro hombre contra la naturaleza y lo inhóspito ayudado únicamente por su intelecto, la acción de la Tierra es pura burocracia y acrecienta el contraste en relación a lo puro del planeta inexplorado. De este modo, se puede hablar de Marte como una suerte de Robinson Crusoe en el espacio donde el deterioro del personaje no es solo físico sino mental, y donde Damon aguanta y borda todo lo que le echan encima ayudado por un guión sólido y, sobre todo, ágil que ayuda a que las más de dos horas de metraje no se te hagan pesadas en ningún momento.

Mención aparte merece la estupenda banda sonora y la aún mejor elección de canciones que acompañan el día a día de Watney (de lo poco que conserva el personaje en su odisea es una lista de reproducción de grandes éxitos de los años 70 que dotan al planeta de una atmósfera nostálgica al mismo tiempo que el propio personaje aprende a desenvolverse en él) y la excelente fotografía que nos regala imágenes que en poco difieren de las que hoy por hoy conocemos de nuestro planeta vecino. Por tanto, el conjunto de factores parece encajar con la precisión necesaria como para convertir a la cinta en un clásico instantáneo y demostrar que Scott sigue teniendo mucho que aportar a un género del que ya es parte intrínseca. Es de esperar que la cinta acabe convirtiéndose en más ficción que ciencia dentro del género, pero a día de hoy no es para nada una elucubración descabellada sobre lo que nos podría esperar en un futuro cada vez menos lejano.

Marte (The Martian)

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