martes, 2 de febrero de 2016

Cine Geek

Muchas veces nos quejamos de quien traduce los títulos de las películas (y a veces con razón), pero poco se oye de quien escribe las sinopsis de las mismas. Una sinopsis, al igual que el texto de la contraportada de un libro, es la tarjeta de visita de una película, y algunas parecen escritas por la competencia, intentando evitar que vayas a verla. Este es el caso de la sinopsis de Spotlight (McCarthy, 2015). La película nos narra la historia de Spotlight, el equipo de reporteros de investigación del Boston Globe que en el año 2002 destapó los escándalos de pederastia cometidos durante décadas por los curas de Massachusetts. La publicación de estos hechos, que la archidiócesis de Boston intentó ocultar, sacudió a la Iglesia Católica como institución. Esta es la tarjeta de visita de Spotlight, una de las películas nominadas a mejor largometraje para los Óscar… y menuda carta de presentación gris, ajada y anodina que nos tiende, así no esperaremos que vayáis a verla, ¿verdad?

Cada cierto tiempo aparece una película que nos sorprende, de la que, sea por elenco o por sinopsis, no esperábamos gran cosa o esperábamos algo diferente a lo que después nos encontramos. Con esta carta de presentación y tras ver demasiados dramas lacrimógenos que buscan explotar el dramatismo, esta sinopsis casi me quitó las ganas de ver la película hasta a mí. Casi. Y menos mal, porque el enfoque de la cinta nada tiene que ver con un drama de corte social (o de cualquier otro tipo). Nos encontramos ante una película trepidante en la que seguimos las aventuras de un grupo de reporteros trabajando a contrarreloj con el fin de conseguir las pruebas necesarias para el que sería el mayor reportaje de sus vidas, el que les hiciera ganar un premio Pulitzer. Spotlight es un thriller que te mantiene en tensión e interesado durante las dos horas que dura la cinta.

De vez en cuando, Hollywood junta a un grupo de actores y actrices de categoría para participar en un proyecto que, por sí solo, no podría ser un taquillazo y captar así la atención del público y los medios. Muchas veces (demasiadas) esto termina resultando en un montón de grandes actores haciendo un buen trabajo con un guion mediocre. Este, por suerte, no es en absoluto el caso de Spotlight, en la que unos personajes bien dibujados son representados por un plantel de actores de excepción. Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Lieb Schreiber y el resto del reparto hacen un trabajo magnífico, con unas actuaciones dignas de mención (y de nominación, ya que tanto Ruffalo como McAdams están nominados también a los Óscar como actor y actriz de reparto, respectivamente).

Lo mismo se puede decir de la dirección y del guion de la película, y es que Spotlight no tiene puntos débiles. Ambas tareas se han llevado también una nominación (y bien merecida) a los Óscar, ya que mano a mano convierten lo que podría haber sido una lacrimógena película alemana de la hora de la siesta (todos sabéis de cuáles hablo) en la que posiblemente sea la mejor película de 2016, por arriesgado que sea decir esto en febrero.

En resumen, Spotlight es una historia real de la que podemos sacar mucha chicha, datos reales, información verídica y una idea de lo que está pasando en el mundo ahora mismo. Pero ante todo es un thriller apasionante que te engancha desde el primer momento y no te suelta hasta los títulos de crédito, con una palmada en la espalda y un «ahora sal al mundo y míralo con nuevos ojos». Si solo vais a ver una película en 2016, que sea esta, porque lo único malo que se puede decir de ella es que su carta de presentación es horrible.

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